Jueves, 17 Mayo 2012

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Llevar el pensamiento crítico a las escuelas

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En estos momento me encuentro camino de Sevilla donde voy a impartir un par de charlas sobre como se puede desmontar la homeopatía usando química de 3º de la ESO a petición de un profesor de un IES. La primera la impartiré a su clase en el propio IES.

La enseñanza del pensamiento crítico debería ser uno de los ejes transversales en los colegios, escuelas e IES porque no solo permite a los niños y jóvenes obtener una visión no distorsionada de la realidad sino que dificulta su manipulación por terceros. Una sociedad donde todo sea puesto en cuestión será una sociedad que se cuidará de elegir muy bien a sus líderes y mirará con lupa las decisiones que tomen. Y todo esto empieza desmontando tonterías sencillas como la astrología, la homeopatía y las power balance o mostrando como con una cámara de foto, la ayuda de 4 o 5 amigos y unos conocimientos simple de la gente que cabe en 1 metro cuadrado se puede calcular los asistente a una manifestación y reírse de los números oficiales.  

Yo quiero librepensadores pero me da a mi que otros los prefieren calladitos y obedientes.

Una pelea por la ciencia

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Hace ya unos meses discutí por Twitter con Lucas Sánchez, alias Sonicando, sobre el papel de los científicos (él lo es) y los periodistas (un servidor) en la comunicación de la ciencia. Acábamos con el típico 'eso no me lo dice usted en la calle', pero como somos más chulos que un ocho lo cambiamos por un 'vale, pero con guantes de boxeo'. En ese momento la discusión se había alargado, unas cuantas personas más se habían animado, y la pelea prometía ser multitudinaria.

Cuando, poco después, Iván Villaplana me dijo que se iba a celebrar StAS en Alicante, no lo dudé. 'Busca un ring, que yo me pego con Lucas Sánchez'. Lo peor es que Iván ha conseguido ese ring. Y, como somos hombres de palabra, Lucas y yo nos vamos a pegar.

Los periodistas muchas veces pensamos que los científicos no se aclaran, que hablan con su propia jerga y que no les importa si la gente normal no se entera de a qué se dedican. A los científicos, los periodistas muchas veces les parecemos meros vulgarizadores, personas sólo interesadas por lo más chillón de la ciencia y que apenas dedicamos un minuto a intentar profundizar en las investigaciones.

El sábado por la tarde, lo dicho, podrás ver a Lucas Sánchez (que, por cierto, es un genial investigador que trabaja en una vacuna contra elSIDA) y a otros cuatro científicos intentando explicar de forma sencilla, rápida y entendible a qué se dedican y por qué hacen lo que hacen. Si no saben explicarse, tendremos que darles un puñetazo en la nariz. Se aceptan voluntarios, de uno y otro bando.

(Por cierto, que esta actividad se realiza en colaboración con mi empresa, Explora Proyectos. Y esta entrada es copia de la publicada en el blog de StAS.)

 



 



 



 



 

Materia oscura o nuevo paradigma

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La ciencia estudia hechos concretos y trata de explicar por qué ocurren. Las teorías científicas son tanto más creíbles cuantos más hechos explican o predicen correctamente. Sin embargo, basta con un hecho que se oponga a la teoría, o con una predicción no confirmada, para que haya que plantearse revisarla. En el método científico, las teorías nunca son definitivas y los hechos tienen precedencia.

Un ejemplo clásico es la teoría de la gravitación universal de Newton, que permitió explicar hechos como la caída de los cuerpos y el movimiento de los astros. Su primer logro fue la deducción matemática de las tres leyes experimentales de Kepler, que las había deducido de la observación de las órbitas de los planetas. Pero su mayor éxito fue una predicción correcta. Se habían detectado discrepancias entre la órbita de Urano predicha por la teoría y la observada. Siempre que esto ocurre, el problema se puede resolver de dos maneras: o bien la teoría no es correcta y tiene que ser modificada, o bien existe algún hecho desconocido que permita salvarla.

En 1845, el astrónomo francés Le Verrier pensó que el problema podría resolverse si existiera un planeta desconocido más allá de Urano. El 23 de septiembre de 1846, el astrónomo alemán Galle descubrió dicho planeta, que recibió el nombre de Neptuno. El éxito de la predicción se convirtió en una noticia científica de primer orden y dio el espaldarazo, aparentemente definitivo, a la teoría de la gravitación de Newton.

En 1855, Le Verrier dedicó su atención a la órbita de Mercurio, que también presenta discrepancias respecto a las predicciones de la teoría de Newton, y aplicó el mismo procedimento que tanto éxito le proporcionara diez años antes. Las discrepancias podrían explicarse si existiese un planeta desconocido entre Mercurio y el Sol. Le Verrier sugirió que se buscase, y estaba tan seguro de que sería descubierto, que incluso le puso nombre: Vulcano.

Durante décadas, los astrónomos buscaron el misterioso y elusivo planeta Vulcano sin encontrarlo, pues en este caso la solución del problema era la otra: había que modificar la teoría. En 1915 Einstein publicó la teoría general de la relatividad, que corregía la teoría de Newton y explicaba, entre otras cosas, las anomalías de la órbita de Mercurio. El planeta Vulcano sólo persiste hoy en la serie de televisión Star Trek, pues el orejudo señor Spock afirma proceder de dicho astro.

Ahora nos encontramos ante una situación parecida: la teoría de Einstein no explica el movimiento de las estrellas en las galaxias. Ante este problema, como siempre, tenemos dos posibilidades: o hay algún hecho desconocido que aún no hemos descubierto que explique la discrepancia, o tenemos que modificar la teoría: quizá la relatividad general no se aplique sin correcciones a la escala de las galaxias.

Durante dos décadas, los astrónomos han tratado de salvar la teoría proponiendo la existencia de un hecho desconocido: la materia oscura, cuya presencia (en cantidad muy superior a la de la materia ordinaria) explicaría las discrepancias. Pero a pesar de que se la busca incansablemente, la materia oscura no ha sido detectada [1]. ¿No será hora de plantearse la modificación de la teoría? ¿Necesitamos un nuevo Einstein?

[1] Has our galaxy dark matter gone missing? http://www.wired.com/wiredscience/2012/04/milky-way-missing-dark-matter/

 

Una provincia, un "cientifista"

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Durante el tiempo que me dediqué día y prácticamente buena parte de la noche al periodismo local y provincial siempre tuve la sensación de que la especialización en esta profesión tarde o temprano acabaría muriendo o, a pequeña escala, perdería razón de ser.

Todos los indicios con los que me iba encontrando a medida que pasaban las semanas, meses, me decían todo lo contrario. Periodistas deportivos, periodistas políticos, periodistas del corazón, periodistas económicos... Si bien es cierto, yo apostaba por uno algo más rebuscado: El periodista científico, aunque en verdad nada rebuscado si comparamos con "especies" como "el periodista de belleza" o el más variopinto "periodista de caza y pesca" (muy loable, todo sea dicho), que también existen.

El paso del tiempo -en la escala en la que me movía- me iba dando la razón. Medios de comunicación escasos en presupuesto; medios altamente dependientes de la publicidad institucional y, poco o nada competitivos en el aspecto comercial, más por falta de motivación que de medios, quizás, eran el pan nuestro de cada día. Y, como presagiaba, la especialización tendía a desaparecer. Evidente. Mediocridad.

El periodista de un medio humilde, de una pequeña publicación gratuita comarcal, ha de saber escribir e incluso fotografiarlo todo. Da igual si hay que informar sobre vendetas políticas, descalabros deportivos o crónica festiva. No hay especialización para los pobres.

Con el paso de los años servidor ha comprendido que la especialización es algo necesario en una sociedad bien estructurada, con cimientos sólidos, que busca crecer y no solo cuantitativamente, también cualitativamente, en calidad. La experiencia es un grado. Claro.

Por eso, desde 2008 aposté por hacer (altruistramente) periodismo científico, buscando la especialización en un área del saber que, con el perdón de las creencias, reporta sosiego, bienestar y tranquilidad a la razón y, por qué no, también al espíritu, alma o como quiera llamarse aquello que nos distingue de... las plantas (por ejemplo, además de la razón).

Mi pequeña parcela dedicada a la divulgación, como alguno de los que lectores sabrán, se centra en el programa de radio El Cinturón de Orión; nuestra casa. Divulgación científica y de la astronomía, la más bella e inalcanzable de las ciencias de nuestro mundo y más allá.

Me reencontraba hace pocos días con un ex compañero del patronato municipal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante. Me pidió que le acompañara a la sede de la Asociación de la Prensa de Alicante. Tocaba renovar cuotas.

En su momento, estando en activo, tuve la voluntad de formar parte de esta asociación, aunque debido a las circunstancias que me rodeaban nunca llegué a completar los trámites que eran requisito. Y no pedí ingreso.

En mi regreso hace pocos días a la sede de la APA me vino de nuevo el gusanillo por formar parte de este colectivo, el de periodistas alicantinos, que a buen seguro carecerán de un miembro-asociado especializado en lo que a la ciencia se refiere. Y me surgió esta idea.

Quiero proponer un reto: "Una provincia, un cientifista", es decir, una provincia, un periodista científico.

La idea, que ya iré desarrollando, consistirá en contactar con los principales medios de comunicación de cada provincia (principalmente las grandes cabeceras) con el fin de que al menos uno de sus periodistas (ya sea de Cultura o Sociedad) forme parte del colectivo de la Asociación Española de Comunicación Científica y, por tanto, esté especializado en el periodismo científico.

Creo que es un reto al que no habría que ponerle fecha. Ni creo que sea un reto al que se pueda aspirar a conseguir en su totalidad. Pero si que pienso que, con la ayuda de todos, podríamos conseguir que, aunque sólo un solo profesional en cada provincia pueda servir de referente para la publicación con corrección, exactitud y objetividad de todas y cada una de las informaciones de carácter científico que, más por ignorancia que descuido, en ocasiones no reciben el tratamiento que merecen tanto la fuente como el destino, que no es otro al fin y al cabo que nuestra sociedad.

 

Manuel Rodríguez de Viguri Fernández

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Se acabó "Ciencia en Redes"

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Son las 0:38 y he vuelto a casa después del evento en mi cabeza corren tuits, experiencias y desvirtualizaciones, intentaré así a a vuelapluma hacer una pequeña crónica.

Con puntualidad no demasiado mala para ser España comenzaba el evento de no se si llamarlo formación, divulgación o ambas cosas "Ciencia en redes" con un formato de charlas de 10 minutos muy amenas y que gustaron.

Wicho nos demostró porqué Microsiervos siguen siendo tan buenos, Elena Sanz, el porqué de ese 1,5 millones de followers en Twitter, Marisa Nuñez como se puede a traves del crowdfounding hacer marketing científico, Patricia Fernández de Lis dando la primicia de la creación de un medio con la filosofía de Publico Ciencia y sobre todo me encantó el uso de un personaje como Miguelón para que un museo fuera algo menos institucional.

Soledad Gómez, a la que he declarado mi amor publicamente en Twitter xD, se quedó con todo el mundo tuiteando mientras su presentación corría en Prezi, Antonio Martínez Ron explicó porque Amazings.es es como El Muro de Juego de Tronos, Jose Miguel Mulet no pudo evitar ser el azote de Green Peace una vez más, Piluca Nuñez reclamaba que tuitea desde los atascos y que no hay un manual de Twitter y Rafael Mendez revindicó la figura del periodista que da la información que otros no quieren dar.

Las conferencias de la tarde, dispares para mi, conveció El-Qudsi, no tanto Chaguaceda aunque si que dejó una buena frase: "La verdad no es ética sino práctica".

Espero que esto se repita en el próximo 2013 (si sobrevivimos a los mayas, claro)

 

Pies pronadores y supinadores / Reacciones a un anuncio de Decathlon

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Recientemente una de las tiendas de la empresa Decathlon que hay en la Comunidad Autónoma de Cataluña ha creado y publicitado un anuncio en el que explica las características de los pies pronadores y supinadores, y muestra el tipo de calzado de running que se debe usar en cada caso. Las reacciones al anuncio no se han hecho esperar: el Colegio Oficial de Podológos de la Comunidad Valenciana, entre otros órganos colegiales, ha salido a la palestra para comunicar que sólo los profesionales de la Podología pueden decir si un pie es pronador o supinador, tras realizar la valoración correspondiente.

Y es que el tema que nos ocupa en esta ocasión es algo repetitivo. En ocasiones cuando uno va a adquirir un zapato deportivo para poder realizar con total seguridad su práctica deportiva el vendedor le dice que tal o cual modelo de zapato es ideal para su pie puesto que es pronador o supinador. Y yo, desde estas líneas, me pregunto: ¿qué grado de formación existe entre todos estos empleados de las tiendas deportivas, a priori especializadas en deporte? Y, por parte de los órganos colegiales de podólogos, y de los mismos profesionales de la Podología entre los que me incluyo, ¿damos la información y la formación adecuada al resto de la sociedad para que cosas de estas no pasen?

Tratemos de explicar de forma muy breve qué es eso de la pronación y la supinación. La pronación y la supinación son dos movimientos contrarios y a la vez necesarios para poder andar. El primero consiste en girar el pie mostrando la planta hacia fuera, y la supinación al contrario. Eso se traduce en que cuando se prona la altura del puente (el arco longitudinal interno) disminuye -lo que se confunde en innumerables ocasiones con un pie plano, sobre todo en niños-, y cuando se supina esta altura aumenta -lo que también se asocia al pie cavo-. Para que el pie sea flexible, como debe ser, ambos movimientos deben existir. Como se ve en la figura, la flecha roja indica el movimiento de supinación, y la azul el de pronación.

Por tanto, varias conclusiones. La primera es que hay deportes como la marcha y el ciclismo en los que el pie está continuamente en inversión, es decir, la altura del puente es elevada. Por este motivo, para prevenir una sobrecarga muscular, sobre todo de la musculatura inversora del pie, y una más que posible inflamación de la fascia plantar, lo más indicado es es usar calzados de horma supinadora: tendrán una elevación en el interior del zapato, justo bajo el puente.

La segunda: todos los pies deben ser pronadores y supinadores. Algo distinto es que las solicitudes de un determinado deporte obliguen al pie a tener que comportarse en supinación constante. Según sea el caso, se tendrá que valorar por un especialista en la mecánica del pie, como es el Podólogo.

El anuncio puede verse en el siguiente sitio web:

http://www.youtube.com/watch?v=3ERtyU6P_gs


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