¿CAMINAMOS HACIA UNA CIENCIA DE DATOS CADA VEZ MÁS FICTICIOS?

¿CAMINAMOS HACIA UNA CIENCIA DE DATOS CADA VEZ MÁS FICTICIOS?

bad-scienceEn Mayo de este año, la revista Nature sacó a la luz un estudio que alerta sobre los problemas para reproducir resultados científicos ya publicados. Puede resultar llamativo que el 70% de los científicos no consigan reproducir los datos reportados en las publicaciones de otros grupos, pero más impactante resulta que el 50% de los investigadores que participaron en este estudio afirmó no ser capaz de replicar los resultados obtenidos en sus propios laboratorios.

El 73% de los investigadores encuestados coinciden que, “al menos” la mitad de los datos publicados pueden ser considerados como ciertos. ¿No estamos hablando de un porcentaje muy bajo? No solo es una cuestión de resultados, es una cuestión de que supondría que la mitad de la inversión en Ciencia estaría destinada a producir publicaciones especializadas de “ciencia ficción”. Y si de la publicación de novelas de este género se tratase podríamos sentirnos orgullosos. Pero no, hablamos de datos que llevarían a formular teorías que se considerarían válidas sin serlo. Algunas pasarían a ser integradas dentro del conocimiento general científico, cuya responsabilidad recae sobre los investigadores y sus estudios y, otras serían la base para plantear nuevas hipótesis y proyectos de aplicación y repercusión directa sobre la sociedad que, evidentemente, quedarían en papel mojado. Y, es que, como señalan los científicos, no es fácil publicar hoy en día y, los editores no lo ponen fácil cuando muestras datos que contradicen resultados ya publicados. La realidad es que, en Ciencia, es más fácil ser el primero en publicar algo que difundir resultados que pongan entre dicho lo que ya ha pasado por la revisión y la edición de una revista especializada, por muy sólidos que sean estos nuevos datos.

Otro aspecto no menos sorprendente es que, cuando los científicos intentan reproducir los resultados de un estudio ya publicado y no lo consiguen, solo uno de cada cinco de los investigadores decide contactar con los responsables del trabajo original. Las razones que argumentan responden a una cuestión más personal que científica. Por un lado está la inseguridad de que la falta de reproducibilidad sea consecuencia de un problema a la hora de diseñar las condiciones del nuevo experimento. En el otro extremo están los científicos que no quieren que otros compañeros se sientan acusados. Y, también está la razón del secretismo e individualidad entre científicos: no querer dar pistas sobre los proyectos que se están realizando a compañeros que trabajan en temáticas similares.

Y, ¿qué hacer cuando te das cuenta de que no puedes reproducir unos resultados ya publicados? La mayoría de los científicos afirman asumir alguna limitación de tipo técnico y, deciden abandonar el experimento. Aunque esto pueda parecer una falta de compromiso con la rigurosidad científica, los investigadores también tienen sus manos atadas en muchos aspectos. En la actualidad, hay una acusada limitación de financiación en muchos laboratorios por lo que deciden invertir los esfuerzos económicos sólo en los proyectos que potencialmente les vaya a reportar los resultados más innovadores o, cuando han obtenido resultados inesperados que sean relevantes en el proyecto. Para un científico, buscar los orígenes del problema ante una no reproducibilidad de los datos implica necesitar un 30% más del tiempo estimado para completar un proyecto y, hoy en día la calidad científica se mide en “cantidad de índices de impacto” por lo que, el 60% de los investigadores admiten moverse profesionalmente entre las exigencias de publicar rápido y pensando siempre en los criterios selectivos ejercidos por las revistas especializadas dentro de cada área científica. A todo esto, hay que sumar que en este ambiente de máxima presión por generar resultados, los investigadores viven preocupados por sacar adelante sus proyectos en el menor tiempo posible en detrimento del tiempo que dedican a la supervisión de los nuevos científicos.

Si los investigadores en formación aprenden que lo importante es generar nuevos resultados de forma rápida; si el tiempo de supervisión es menor; si la comunicación entre investigadores está condicionada por un sistema que favorece la competencia para ser el primero en alcanzar la deseada publicación y no la colaboración; si a los científicos se les valora exclusivamente por número de publicaciones y el índice de impacto de éstas: ¿no se estará caminando hacia una ciencia cada vez de menos calidad, en la que los trabajos experimentales se realizan con menos rigurosidad y homogeneidad dentro de los distintos grupos de forman la comunidad científica de un determinado área? ¿No iremos hacia una Ciencia de muchos datos y poca información relevante?

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