Suicidio blockbusteriano, negativo de Nolan y un problema muy gordo (spoiler de Pacific Rim)

Suicidio blockbusteriano, negativo de Nolan y un problema muy gordo (spoiler de Pacific Rim)

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Como ha ocurrido en otras ocasiones en que me he acercado a este blog, me vuelvo a meter en el cine con esta reseña que acompaña a un podcast sobre esta superproducción del verano que hemos dejado atrás.

Dados mis antecedentes de prácticamente nula cultura manga y tokusatsu y teniendo en cuenta que el único kaiju que conozco (y de refilón) es Godzilla nunca pensé que iba a disfrutar tanto con una película de robots contra monstruos, incluso teniendo presente la dirección de Guillermo del Toro. Sin embargo, Pacific Rim tiene mucha más enjundia de lo que cabía esperar de un taquillazo de verano de ciencia ficción.

Todo lo que evoca y representa Pacific Rim nos ha convocado a Pablo Vergel, a Raúl Cornejo (creador de Vivir Rodando) y a mí misma para realizar un análisis tanto desde el punto de vista cinematográfico y cultural como del científico.

Para Raúl Cornejo Pacific Rim es un maravilloso y postrero suicidio “blockbusteriano” que nos ha regalado Guillermo del Toro, para Pablo Vergel es un negativo de cualquier trabajo de Christopher Nolan, mientras que para mí la película representa la historia de la resolución de un problema colectivo. Y no pequeño.

A través de una brecha en el fondo del Pacífico penetran en nuestro mundo unos monstruos con el objetivo de liquidarnos, los kaijus. La solución: unos poderosos robots, los jaeger, capaces de luchar cuerpo a cuerpo contra los monstruos sin tener que utilizar armas a distancia excesivamente potentes que pudieran, al mismo tiempo, provocar nuestra destrucción.

En el prólogo de la película se nos describe el increíble esfuerzo económico y tecnológico que realizan todas las potencias del planeta para afrontar esta amenaza. El desarrollo de los jaeger requiere alta tecnología a todos los niveles, además de un espectacular avance en neurociencias para permitir un adecuado e íntimo acoplamiento entre los pilotos y sus jaegers. De hecho, durante el desarrollo de estos robots descubren que en realidad es necesario que sean dos personas quienes manejen de forma coordinada al robot desde su interior para evitar una excesiva carga neurológica.

Sin embargo, el momento en el que comienza la historia ya son vacas flacas, hay recortes para el desarrollo de jaegers en detrimento de la construcción de una gran muralla que impida el acceso de los kaijus a las costas y por la que algún o algunos constructores se estarían forrando. En cuanto se constata la inutilidad de esta barrera deben recurrir a los presupuestariamente ninguneados jaegers. Y es aquí cuando demuestran lo que éstos valen junto con los humanos que tienen detrás.

Me parece muy curioso que los dos personajes eminentemente humorísticos sean los científicos que se encuentran en la base de Honk Kong donde se concentran los últimos ataques kaiju (y por consiguiente la batalla final). Curioso que sea a los científicos a quienes les toque este papel y, más todavía: ¡que sean sólo dos científicos frente a un equipo humano de miles de personas entre militares, técnicos y personal de mantenimiento! Imagino que Travis Beacham y Guillermo del Toro, guionistas de la película, no tenían la intención de criticar cómo se están ninguneando desde diversos sectores políticos a la investigación científica pero, además de darle otro tono a la acción, en mi interpretación de la historia sí lo hacen. Esta desigualdad de medios (bélicos vs científicos) se potencia más todavía cuando el biólogo debe recurrir al mercado negro para obtener material biológico de los kaijus con los que avanzar en sus estudios (y también para que Ron Perlman pueda aparecer en escena en un papel a su medida). Y queda atónito al comparar las magras existencias de muestras en su laboratorio oficial frente a lo que mueven los contrabandistas en el estraperlo. Desidia institucional para la investigación.

A los investigadores se les muestra como a dos nerds casi más interesados en darle gusto a sus egos mediante el empeño en demostrar que sus teorías son correctas (en una especie de onanismo científico) que en contribuir de forma práctica a la lucha contra los cada vez más frecuentes ataques de los kaijus. Sin embargo, son ellos quienes consiguen dar con una estrategia totalmente efectiva para librarnos de los monstruos. En realidad, son los científicos los héroes.

Todo esto y mucho más en el podcast, con un debate incluido que no hemos resuelto totalmente: ¿qué significa en la película que Gipsy Danger sea analógico?

Gipsy Danger mini

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