Un tesoro aún por investigar, en peligro en Tombuctú

Un tesoro aún por investigar, en peligro en Tombuctú

Apadrinar manuscritos de hace 500 años o más. Esta es la curiosa propuesta que traigo a esta bitácora científica con el ánimo de apoyar una iniciativa que nace con el objetivo de conservar un material único en el mundo, que aún no ha sido investigado en profundidad y que, seguramente, guarda muchos pedazos de la desconocida historia de este país y del norte de África, que siempre han estado ligados.

Se trata del Fondo Kati, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que se encuentra en estos momentos disperso, oculto en el desierto para salvarse de la quema, y es literal, que ha provocado la guerra en la región de Tombuctú, al norte de Malí. Son más de 3.000 manuscritos, entre ellos valiosos documentos que salieron de Toledo camino del exilio en el siglo XV, en el equipaje de la familia Kati. 

Los Kati atravesaron el desierto para llegar hasta la ciudad santa del Sáhara, escribiendo en los márgenes de aquellos legajos los avatares del viaje. Me lo cuenta Ismael Diadé Kati, heredero y propietario de este Fondo único, a quien el conflicto con los islamistas expulsó de su tierra hace ya muchos meses. Antes de salir, tuvo que sacar a escondidas, con ayuda de sus más cercanos colaboradores, los manuscritos que con tanto esfuerzo había logrado reunir en los últimos 20 años. 

Miembros del Círculo de Amigos Fondo Kati.

No es una situación nueva. A lo largo de los últimos 500 años, el Fondo Kati, que se ha ido enriqueciendo con nuevas adquisiciones, se desperdigó y se recuperó al vaivén de los cambios políticos, de las guerras entre clanes, de historias de amor. La última vez en el siglo XIX, y perdido estuvo hasta que el padre de Ismael se empeñó en recuperarlo.

Y lo logró, e incluso consiguió que la Junta de Andalucía construyera un edificio para que se conservara en condiciones en su ciudad, Tombuctú, y que se comprometiera a digitalizar los libros para su estudio. Pero eso nunca se ocurrió y por ello Ismael Kati busca ahora ayuda en España y en todo el mundo para poder hacerlo: “Esa es una zona muy inestable. Sería un desastre que algo resultara dañado porque no ha sido investigado en su totalidad. Hay textos de religión, filosóficos, registros de propiedades, un poco de todo.  Están las memorias de Es- Saheli, el arquitecto granadino que creó escuela en el norte de África. Y otros muchos de gran valor. Habría que digitalizarlo todo, pero yo no tengo medios para un proyecto de esta envergadura“.

Por ello hace un par de semanas, en Madrid, se constituyó el Círculo de Amigos del Fondo Kati, del que formo parte, con el ánimo de poner en valor este legado, recaudar fondos, organizar exposiciones y captar el interés de investigadores.  

Pero esos son proyectos a largo plazo y a corto, cortísimo, la familia Kati necesita recursos para pagar a quienes ahora mantienen este tesoro oculto, para organizar, cuando la situación sea estable en Mali, su reunificación en un lugar adecuado y fuera de riesgo

Ismael me contaba que el investigador John Hunwick, de la Universidad de Illinois, se puso a llorar como un niño cuando vió todo el legado en una visita a Tombuctú: “Se había pasado la vida estudiando unas pocas páginas y acababa de jubilarse cuando llegó a mi casa. No daba crédito a lo que veía y ya no podría investigar porque no le daba la vida”, recuerda.

De ahí la idea de apadrinar manuscritos: cada uno por 30 euros al año. Los padrinos pasarán a formar parte de sus márgenes escritos (ahora gracias a la informática) y tendrán ventajas en el acceso a los proyectos que vayan surgiendo. Con ese dinero, en primer lugar se colaborará en su conservación y quizás, en un futuro cercano, en proyectos gracias a los cuales los investigadores nos puedan revelar la historias que contienen y nos acercarán a aquellos antepasados que un día lejano se exiliaron al sur. 

*En mi blog, LABORATORIO PARA SAPIENS, he incluido el formulario para los interesados en apadrinar uno de los manuscritos del FONDO KATI.

 

 

 

 

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Autor: Antonio Calvo Roy Elena Sanz es una periodista científica —socia de la AEC2 desde hace decenios y en la actualidad su secretaria general— con

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