La reportera rusa de ciencia y salud ha sido condenada a doce años de prisión por un supuesto delito de traición, tras un procedimiento acelerado y sin transparencia.
La Federación Europea de Periodistas Científicos (EFSJ), de la que la AEC2 forma parte, ha expresado su solidaridad con Darya Shipacheva, periodista rusa especializada en ciencia y salud condenada a doce años de cárcel por un supuesto delito de traición. La AEC2 se suma a ese pronunciamiento.
Shipacheva es una reportera que trabaja en grandes medios rusos e internacionales. Es también autora de libros y podcaster. Convirtió su experiencia con el dolor crónico en un periodismo riguroso sobre un tema que apenas recibe cobertura. Nació en Ucrania y, según distintos medios, la acusación pudo originarse en una transferencia de dinero a familiares en ese país.
Fue detenida poco antes de terminar su máster, en 2025, y pasó cerca de un año en prisión preventiva. El 27 de julio, una vista a puerta cerrada de hora y media bastó para dictar la condena.
Los cargos por traición en Rusia son, en la práctica, imposibles de rebatir ante los tribunales y se consideran de forma generalizada un instrumento de persecución política, alimentado además por los incentivos internos de los servicios de seguridad del Estado. Varias decenas de científicos y periodistas rusos han sido acusados de traición en las últimas décadas, y los nuevos casos se han disparado desde la invasión de Ucrania en 2022.
Ese mismo giro explica el desmantelamiento del tejido profesional del periodismo científico ruso. La Asociación Rusa de Periodismo Científico (AKSON), miembro fundador de la EFSJ en 2019, se vio obligada a disolverse por la presión del Gobierno ruso.
Darya Shipacheva, como el resto de periodistas encarcelados en Rusia, debería poder ejercer su trabajo en libertad.

