Con emoción, asombro y sobrecogimiento vivieron el eclipse total de Sol del 12 de agosto muchas de las personas socias de la AEC2. Para algunas, según nos han contado, fue “mágico“, “magnético“, incluso “adictivo“, para otras “inesperado” e “inolvidable“, para todas una “experiencia excepcional“. Quienes forman parte de nuestro Grupo de Eclipses lo relataron nada más terminar el gran evento astronómico, para poder compartirlo ahora con las lectoras y lectores del blog de la AEC2.
“Conmovedor, magnífico. Algo único y significativo”, dijo el astrofísico y comunicador Javier Armentia, coordinador del Grupo de Eclipses de la AEC2 y secretario general de la junta directiva. Presenció el eclipse en el contexto de las X Jornadas Lerín Tierra Estrella, en Navarra. Allí, decenas de personas compartieron el acontecimiento “alegres”, “alborozadas”, entre gritos y aplausos. “Parecía que cada una de las personas que estábamos allí éramos protagonistas de alguna manera”, relata Armentia con emoción.
Otros socios de la AEC2 asistieron también a eventos colectivos para ver el eclipse. Fernando Jáuregui, también astrofísico y divulgador de ciencia, formó parte del equipo reunido por el Gobierno de España en el Observatorio Astronómico de Yebes (Guadalajara). De esa reunión, Jáuregui destacó “la emoción colectiva en el momento de la totalidad”.
La Reunión Académica ECLIPSE 2026 fue otro evento colectivo, en Burgos, con presencia de la AEC2: entre otros, Francisco González Redondo, matemático y profesor de la Universidad Complutense, estuvo allí, viviendo “una experiencia excepcional”. El eclipse fue, según él, “la culminación de una ilusión muy trabajada”, ya que puso punto final a un encuentro de 32 miembros de academias científicas que llevaba un año preparándose.
“Fue una experiencia adictiva. Ahora quiero ver más”, cuenta la periodista Lorena Sánchez, editora de ciencia de The Conversation España. Lo vio de camino a Francia, rodeada de gente en ambiente festivo, “entre vítores y aplausos”. Llevaba mucho tiempo gestionando la cobertura del eclipse en The Conversation, “más de cuarenta artículos de cultura, ciencia, educación, economía y sociedad, con más de cuarenta expertos/as de instituciones y universidades”. Por tanto, sabía perfectamente lo que iba a ocurrir, “pero el espectáculo supero lo esperado”.
Hay quien vio el eclipse desde un barco. El afortunado fue Alberto Coz, director de comunicación de la Universidad de Cantabria; precisamente porque el barco fue fletado por su universidad, junto al Gobierno de la Comunidad y el Instituto de Física de Cantabria. Y una de las cosas que a él más le gustaron del eclipse, de esa experiencia “sobrecogedora”, fue “la actividad de divulgación que se ha hecho”.
Parte de toda esa divulgación bien hecha procede de Mabel Angulo, periodista científica de Canal Sur en Almería. Para ver el eclipse tuvo que desplazarse a la frontera entre Valladolid y Palencia. “Fue una aventura -dice- compartir una casa rural con otras personas desconocidas de agrupaciones astronómicas de Cádiz y Madrid”. Y relata el momento cumbre: “Llegó. Allí estaba la corona solar, primero blanquecina, que rápidamente se tornó en un anaranjado-rojizo. No olvidaré la visión de las protuberancias solares a simple vista, ni el color gris plata del cielo. Todavía hoy, al recordar el momento, se me ponen los pelos de punta”.
Después, como cuenta Angulo, hubo lágrimas y abrazos. “Fue mágico, inolvidable”. También, Héctor Nafría, comunicador del Consejo General de Enfermería de España, recuerda sobre todo la “sensación de disfrute colectivo” que acompañó al eclipse del 12 de agosto. Nuestro eclipse.
Por supuesto, todas y todos lo vivieron con gafas de eclipse. Según las personas socias de la AEC2, la comunicación del evento ha sido todo un éxito. “Pero no llegamos al público para convencerles de que la totalidad se podía ver a ojo desnudo -se lamenta Mabel Angulo-. Los gurús y las seudociencias nos ganaron por goleada, coparon las redes los diez días anteriores. Así que en 2027 tenemos que focalizar la información tres meses antes y en los diez días previos a tope con ello”.
En cuanto a lo aprendido, de cara al eclipse total de Sol de 2027, socias y socios de la AEC2 destacan (agrupando respuestas coincidentes):
- Los mensajes oficiales deben hacerlos personas que sepan del tema y también de comunicación. Se evitan contradicciones o excesivo alarmismo o desdén, dependiendo de la cuestión.
- Hay que revisar la forma de comunicar el uso de las gafas de eclipse.
- La importancia de las facilidades organizativas del evento.
- No minimizar las sensaciones que experimenta la gente.
- Que el tiempo atmosférico puede modificarlo todo.
- Que es algo que una no puede perderse.



