Por Beatriz Sánchez Lueje
Sergio David León Dueñas es licenciado en Física por la Universidad de Sevilla y un apasionado de la enseñanza. Después de dedicarse durante años a la divulgación de la física nuclear, decidió retomar esa pasión estudiando el máster de Enseñanza Secundaria Obligatoria y Bachiller. En la actualidad, es miembro de la delegación de Andalucía del CSIC, donde organiza gran variedad de actividades de cultura científica.
PREGUNTA: ¿Cuándo te empezaste a interesar por la comunicación científica? ¿De dónde te viene la vocación?
RESPUESTA: Mi interés por la comunicación y la cultura científica surgió con mi llegada al Centro Nacional de Aceleradores. En el año 2002 comencé con una beca de divulgación científica en el CNA y fue aquí donde pude unir mis dos pasiones, la enseñanza y la física nuclear aplicada a los aceleradores de partículas.
Fue un amor a primera vista el poder transmitir a estudiantes de secundaria y bachiller cómo funciona un acelerador de partículas y cuáles son sus utilidades en campos tan variados como el medioambiente, la medicina, el patrimonio o el estudio de nuevos materiales.
P: ¿Qué camino has seguido para llegar hasta donde estás hoy?
R: En 2002 comencé con la beca de divulgación científica en el Centro Nacional de Aceleradores. En 2010 pasé a tener un contrato más amplio en el que también cubría las funciones de comunicación y gestor de las redes sociales y webs del CNA.
En el 2020, con la llegada de la pandemia y buscando cambiar mis perspectivas laborales, decidí prepararme el Máster de Educación Secundaria, ya que mi otra pasión siempre ha sido la enseñanza. En primavera del 2021, tuve conocimiento de un proyecto europeo de biodiversidad que se iba a gestionar desde la Delegación del CSIC en Andalucía, al que pude incorporarme como responsable de comunicación.
Finalmente, tuve la posibilidad de formar parte de la plantilla de la Delegación del CSIC en Andalucía y la Casa de la Ciencia de Sevilla, de modo que, desde finales de 2024, soy miembro de la Unidad de Cultura Científica y Ciencia Ciudadana.

P: Has trabajado en divulgación y comunicación en el Centro Nacional de Aceleradores y en el CSIC. ¿Qué diferencia el trabajo de comunicación en estas dos instituciones?
R: Hay una gran diferencia entre trabajar en cultura científica dentro de un centro de investigación y desarrollar esta labor en un centro periférico, como un gabinete de prensa de universidad o una delegación del CSIC.
Dentro de un centro de investigación hay un contacto directo con el personal científico casi diario, lo que facilita la comunicación y las labores de búsqueda de investigaciones para publicar como notas de prensa, entrevistas o implementar un taller experimental. Además, este trato directo me permitió conocer cuáles son los tiempos con los que trabaja un/a investigador/a y que difieren mucho con los del periodista, donde se manejan unos plazos de tiempo más cortos.
Sin embargo, en un gabinete o delegación, el trato con la investigación suele ser siempre a posteriori. No se conoce la evolución intermedia de las propias investigaciones y el contacto suele darse al tener constancia de que va a salir la propia publicación. Resulta más complicado llegar a ese punto de trato tan personalizado y directo. La ventaja es que, al tratar con un campo más amplio de personal científico, se puede abarcar un rango más extenso de áreas temáticas.

P: ¿Qué habilidades se necesitan para comunicar ciencia desde una institución?
R: Un punto a favor del comunicador o divulgador siempre es su formación, ya que tales conocimientos serán un pilar básico a la hora de poder comunicar.
Pero una formación no es sinónimo de ser buen comunicador. Para poder alcanzar al público, la persona en cuestión ha de tener la capacidad de sintetizar lo que cuenta, adaptarse al formato y público. No se puede hablar del mismo modo a cualquier persona; influyen su edad, conocimientos e incluso los intereses personales. De este hecho se deriva otra cualidad a destacar, que es la de empatizar con el lector u oyente, de modo que vea que quien comunica está interesado en ello y le importa lo que cuenta.
P: ¿Qué posibilidades existen desde una institución para colaborar con otros profesionales de comunicación científica?
R: La colaboración siempre es necesaria y, aún más, en ciencia. Desde una institución como el CSIC o una universidad, suele darse en aspectos tales como la propia comunicación de la investigación que se desarrolla o de eventos de interés para el público en los que la difusión a través de los medios es fundamental para aumentar su alcance.
P: ¿Cuáles son los principales retos a la hora de comunicar ciencia desde una institución?
R: Creo que el principal reto es el de poner en valor el papel fundamental de la ciencia para favorecer el avance de la sociedad, tanto a la hora de mejoras que redundan en beneficio de la ciudadanía, como por el propio hecho de generar conocimiento, que en algún momento podrá dar ese salto a una utilidad más general para la sociedad.
P: ¿Y las ventajas? ¿Cuál crees que es la mejor herramienta de las instituciones para comunicar la ciencia?
R: Al estar en contacto directo con la comunidad científica, esta cercanía facilita el trabajo del comunicador a la hora de conocer la ciencia que se hace de primera mano, teniendo un acceso directo a la información recién salida del ‘horno’, las publicaciones científicas.
P: ¿Qué papel crees que deberían desempeñar las instituciones en la comunicación científica en España? ¿Hacia dónde se debería avanzar?
R: Hoy en día, cualquier institución entiende que la comunicación es fundamental, tanto para trasladar al público el conocimiento que se genera como por la repercusión del mismo sobre la ciudadanía. De este modo, se fortalece el papel de la ciencia frente a una sociedad en la que cada vez hay más bulos y noticias falsas y no se dedica el tiempo necesario a validar la información o las fuentes de donde proviene.

