“Hace falta el reconocimiento del bien social que produce la comunicación de la ciencia”

“Hace falta el reconocimiento del bien social que produce la comunicación de la ciencia”

Adriana Fonte estudió medicina en la Universidad de la Habana y un máster de medicina tropical en la Universidad Autónoma de Madrid. Escribe sobre medicina, ciencia y política para varios medios de comunicación cubanos e, incluso, ha publicado un libro de poesía (“Leve explicación circunstancial”, 2022). Su próximo objetivo es doble: continuar con su carrera de medicina en el área de la salud pública y empezar a escribir en medios españoles.

Entrevista realizada por Beatriz Sánchez Lueje

PREGUNTA: ¿Cuándo te empezaste a interesar por la comunicación científica? ¿De dónde te viene la vocación?

RESPUESTA: Al pertenecer a las ciencias médicas, que de alguna forma son tan ‘populares’ (por el interés de las personas en su propia salud y las de sus convivientes), comprendí, apenas comenzando mi carrera, los beneficios de socializar conocimientos médicos basados en la evidencia. Escribía desde la adolescencia, así que el interés por la escritura siempre estuvo ligado a mi vocación médica. Unir ambos caminos siempre fue el objetivo.

Además, en Cuba, con su sistema político, se hizo una necesidad comunicar la ciencia también como arma política y comencé a escribir periodismo científico en medios de prensa independiente, como forma de denuncia y compromiso social.

P: ¿Qué camino has seguido para llegar hasta donde estás hoy? 

R: En la Universidad de Ciencias Médicas escribía constantemente, primero solo de cuestiones políticas, luego para los medios de prensa con trabajos mejor conformados. Al graduarme, comencé a trabajar como médica (sin dejar de escribir habitualmente para la prensa) y a colaborar con la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) en Cuba, creando estrategias de comunicación que abarcaban bastante más que la salud: ciencias sociales y biológicas, sobre todo. El objetivo no era ya la denuncia sino la divulgación de grandes proyectos que la Cooperación internacional desarrollaba en mi país, usando lenguaje accesible para todos. Lo necesario era llegar a la mayor cantidad de personas posible.

Después me dediqué de lleno a la comunicación científica y mi escritura en los medios pasó a ser estrictamente de Salud, enfermedades, prevención, vacunas, medio ambiente, factores sociales de la salud, enfermedades tropicales, etc. Hice talleres de periodismo de investigación y comencé a escribir para todo tipo de públicos sin abandonar el dato, la narrativa y la evidencia científica.

P: En medicina, te interesa la salud pública. ¿Cómo se relaciona este campo con la divulgación?

R: Mi verdadera pasión es la salud pública y no puedo separar esta de la divulgación, pues sus pilares son precisamente el acercamiento del concepto salud a la gente, la prevención, la política y el bienestar. La socialización de la ciencia es una herramienta de democracia, brinda herramientas a las personas para hacerse preguntas y cuestionar al nuevo poder científico y tecnológico. La salud pública ocupa un gran espacio: desde la forma en la que decidimos disponer de la basura doméstica hasta la comida que compramos en un mercado, todo es campo de estudio de esta ciencia. Es por ello que se hace tan necesaria su divulgación. 

P: ¿Cómo es el trabajo de comunicación científica en los medios? ¿Qué habilidades se necesitan?

R: El gran reto del periodismo científico es lograr que un texto sea atractivo para el público. ¿Por qué a un lector común le interesaría leer un texto sobre la última vacuna desarrollada por tal laboratorio? Es en esa pregunta donde comienza la magia de narrar historias que ayuden a la ciencia a formar parte del conocimiento ‘popular’. Un divulgador científico tiene que hacer mucho para que su trabajo en un medio sea valorado. Es por ello que la dignificación del puesto debe comenzar por uno mismo, por el empeño dedicado a cada texto y, eso, también es una habilidad. 

Creo que entender que la ciencia es un bien público y que todos tienen el derecho y el deber de acercarse a ella es un argumento lo bastante fuerte como para que la divulgación científica ocupe un lugar fundamental en los medios.

P: ¿Qué posibilidades existen desde los medios de comunicación para colaborar con otros profesionales de comunicación científica?

R: Muchos medios tienen sesiones de ciencia, medio ambiente, salud… A veces necesitan asesoría en estos temas para comunicar algo específico o preparar un producto de divulgación. También hay medios especializados, por supuesto. Y, a veces, una misma es quien presenta productos que hace de forma independiente, reclamando un espacio o el apoyo de alguna forma. Aun así, a pesar de que siempre hay formas, la divulgación científica está muy precarizada, no solo en fondos y personal, sino también en espacios relevantes.

P: ¿Cuáles son los principales retos a la hora de comunicar ciencia desde los medios?

R: El principal reto es siempre comunicar de forma que le interese al público lector no especializado. La ciencia no es democrática en su propia definición, sobre todo porque la mercantilización de las profesiones ha hecho que esta quede relegada y no interese tanto. El reto es siempre ampliar su público meta.

P: ¿Y las ventajas? ¿Cuál crees que es la mejor herramienta de los medios para comunicar la ciencia?

R: La visibilidad que le brinda a temas complejos. Sin duda, el formato audiovisual es el que más y mejor funciona. Y al tener un medio que ya tiene a su público establecido, te incorporarías a él con tu propio contenido y no tendrías que fundarlo desde cero. La ventaja es apoyarse en un equipo de trabajo que respalde tu forma de comunicar. 

P: ¿Qué papel crees que deberían desempeñar los medios en la comunicación científica en España? ¿Hacia dónde se debería avanzar?

R: Se debería educar a la gente de forma que entienda que adentrarse en el mundo de las ciencias es una forma de liberación, sobre todo en tiempos tan autoritarios. El paradigma de la comunicación científica siempre será Carl Sagan: “La ciencia es mucho más que un cuerpo de conocimiento, es una forma de pensar” y también una herramienta que evoluciona en el tiempo. Si bien un comunicador, sin el respaldo de medios y financiación, apenas puede educar a su público lector, el objetivo siempre será ese: enseñarte lo que tenemos para ofrecer y hacerte ver por qué te beneficia.

Hay que cambiar el envoltorio, hacerlo digerible, llegar a las redes sociales con cuidados estéticos y de contenido… Hay que avanzar hacia la especialización de la divulgación, ganar en tiempo y dinero para que un comunicador pueda vivir de tan noble empeño y que no constituya una vocación de medio tiempo. Sin dudas es una profesión en transformación, una que ha existido siempre, todo científico lleva un comunicador consigo, pero esta vez la transformación es hacia el reconocimiento del bien social que produce la correcta comunicación de la ciencia.

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