Decálogo para comunicar neurociencia

Decálogo para comunicar neurociencia

El cerebro humano es una frontera de conocimiento que estamos empezando a atravesar, pero aún estamos en los bordes. Por eso, proponemos este decálogo que pretende facilitar la tarea de quienes quieren comunicar neurociencia**.

neurona1. No intentar esconder la extrema complejidad del funcionamiento del cerebro.

2. Comunicar que estamos en los comienzos de un nuevo conocimiento. Que lo que saben hoy los científicos es solo una mínima parte de cómo funciona nuestro cerebro. Los neurocientíficos de hoy son pioneros en un territorio casi desconocido en su profundidad.

3. Evitar caer en el error de dar demasiados detalles que son difíciles de comprender o, por el contrario, en el de simplificar demasiado la idea. Es importante alcanzar un compromiso entre ambas posturas que permita que se entiendan los conceptos sin renunciar al rigor científico. Una idea, una historia cada vez.

4. Es importante conocer los procesos. Aunque la investigación con animales de experimentación resulta imprescindible en neurociencia, los resultados no siempre tienen por qué ser directamente extrapolables a humanos.

5. Tener en cuenta que todo el mundo tiene un cerebro dentro y cree conocer a la perfección cómo funciona.

6. Como en la comunicación científica en general, hay que interesar y emocionar al lector/espectador/oyente, antes incluso de hacer énfasis en el conocimiento y la información.

7. Transmitir que algo tan íntimo y aparentemente intangible como las emociones o la percepción de uno mismo residen en el cerebro. Hallar explicaciones no es ver la vida con frialdad. La materia, en este caso la materia gris, es emocionante.

8. En el terreno de la neurociencia, como en el resto de las cuestiones relacionadas con la salud, no hay que crear falsas expectativas al público. Para ello, hay que ser especialmente vigilante con las que crean y transmitan los propios científicos.

9. Tener cuidado con las neuroficciones o interpretaciones (a veces gratuitas) en neurociencia. No hay que confundir la ciencia con la ficción, ni los resultados y los hechos probados con las especulaciones.

10. La neurociencia no es una moda, ni una herramienta de autoayuda. Un escáner cerebral no es una topografía espiritual. Los formidables avances del conocimiento neurocientífico no sirven como respuesta ante las cuestiones triviales de la existencia ni frente a fenómenos socioculturales complejos. El periodista tiene la obligación de huir del reduccionismo cuando se trata de neurociencia.

** Este decálogo ha sido redactado con la participación de los comunicadores científicos y neurocientíficos que participaron en la I Jornada Formativa “Comunicar la Neurociencia”, celebrada el 3 de octubre en Zaragoza con la colaboración de la SENC.

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