Pero al mismo tiempo en los países ricos nos estamos enfrentando a una nueva epidemia: la de las enfermedades producidas por comer. Por comer mucho y por comer mal. El colesterol, la sal, el azúcar y las grasas se han convertido en enemigos de la salud. La comida basura y las dietas disparatadas provocan desarreglos metabólicos que conducen a la enfermedad y, en casos extremos, a la muerte. Ante semejante panorama de amenazas sin cuento por el simple hecho de alimentarnos no es raro que tengamos la tentación de exclamar, parodiando a Neruda, “¡Confieso que he comido!”. Y de reconocer que nos gusta comer, y que eso no impide que aprendamos a comer bien, sin excesos y de forma saludable.

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La inteligencia artificial y las revistas científicas
Por Gema Revuelta ¿Cómo está reconfigurando la Inteligencia Artificial (IA) la manera en que producimos, evaluamos, editamos, consumimos y difundimos el conocimiento científico? Autores, revisores,
Manuel Toharia, afamado divulgador científico, presentó ayer Confieso que he comido, un libro que destaca la alimentación humana como una necesidad biológica que se ha convertido en un elemento cultural de máxima importancia. Ha sido editado por Le Pourquoi Pas, editorial de A Coruña que se ha especializado en obras de divulgación científica escritas por españoles de reconocido prestigio.