Las cosas interesantes de la comunicación científica

Las cosas interesantes de la comunicación científica

Autora: Elena Lárazo Real

“Uy, sí, las Unidades de participación hacéis cosas interesantes, sí”, así respondió la secretaria de Estado Universidades, Investigación, Desarrollo e Innovación, Ángeles Heras, a la primera pregunta lanzada en el plenario de las XXVII Jornadas de Investigación organizadas por la Comisión Sectorial de I+D+i de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas y la Universidad de Córdoba. Desde el patio de butacas, Jordi Rovira, delegado del rector para la Comunicación y Divulgación de la Investigación y Fundraising de la Universidad de Burgos, había instado al Gobierno en funciones a financiar de manera suficiente los planes de comunicación de los proyectos de investigación del Plan Estatal de I+D+i en sus diferentes convocatorias y animado a las Unidades de Cultura Científica y de la Innovación de las Universidades a liderarlos. Heras cambió el nombre a las UCCs, renombrándolas como “Unidades de Participación”.

En ese breve diálogo entre Heras y Rovira estaban contenidas muchas de las claves de la comunicación científica profesional que se realiza en estos momentos en las Universidades españolas, responsables del 60 o el 70 por ciento del conocimiento generado en España, depende del indicador que se utilice para medirlo, pero en todo caso, pilares básicos e imprescindibles del sistema estatal de I+D+i.

Para empezar, en la pregunta de Rovira aparecía uno de los asuntos más urgentes para quienes gestionan proyectos de investigación: profesionalizar la comunicación de sus resultados, pero también de los diseños de sus líneas de trabajo y metodologías, en la misma dirección marcada por la Comisión Europea en el nuevo Programa Marco Horizonte Europa. En Bruselas ya no se admiten proyectos sin planes profesionales de comunicación ¿por qué seguimos haciéndolo en España? Heras no llegó a responder a esa cuestión, aunque el tema apareció en otros debates y la respuesta de quienes intervinieron fue unánime: no hay ciencia sin comunicación.

Pero hubo algo en la respuesta de la secretaria de Estado que sí merece un análisis. En el desliz nominal de Heras -admitamos que era primera hora de la mañana y que la secretaria de Estado ya llevaba dos horas de intervención entre atención a la prensa, inauguración y conferencia magistral- aparecían, sin embargo, dos aspectos fundamentales de la misión y visión de la comunicación científica hecha por las UCCs universitarias.

La secretaria de Estado dijo que las UCCs hacen “cosas interesantes” y estoy totalmente de acuerdo con ella. La innovación en los formatos, la metodología y los mensajes se está instalando en los planes de divulgación y cultura científica de las Universidades españolas y un indicador en este sentido podría ser el hecho de que 26 de los 31 proyectos financiados por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) en la modalidad 4.1 de la Convocatoria de Ayudas de 2018 corresponden a propuestas de las Universidades.  Las Unidades de Cultura Científica universitarias hacen “cosas interesantes”, que son evaluadas y apoyadas por el sistema estatal.

La segunda clave estuvo en el nombre equívoco que les otorgó Ángeles Heras en su intervención: “Unidades de Participación”. No es baladí que la palabra participación se deslizara en el discurso de la secretaria de Estado porque la estrategia de comunicación social del conocimiento de la mayoría de las Universidades, que son las que cuentan con servicios profesionales de comunicación científica (UCCs), está basada es la promoción de la participación ciudadana. Participación en el sentido más amplio y democrático que pueda contener la palabra.

El diseño descentralizado del sistema universitario estatal es el que ha permitido a las Unidades de Cultura Científica universitarias desarrollar un modelo de comunicación científica pegado al territorio y, por tanto, cercano y atento a las demandas sociales. Por resumir, las Universidades cuentan con la ventaja de estar asentadas en su entorno local, puede “tocar a sus públicos” y los mensajes de unas y otros pueden fluir con facilidad para componer un modelo de investigación socialmente responsable, que es el que exigen los grandes retos sociales y los objetivos del milenio.

En las XXVII Jornadas de Investigación de Crue hubo muchas otras intervenciones y debates plenarios sobre la gestión de la I+D+i universitaria. En todos y cada uno de ellos acabó mencionándose, ya sí con su nombre correcto, a las Unidades de Cultura Científica y de la Innovación a las que por fin el sistema estatal de I+D+i otorga el papel que le corresponde como agentes fundamentales de la comunicación social del conocimiento ¿y por qué no? De la participación y las cosas interesantes. 

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