Química y Periodismo. Las respuestas.

Química y Periodismo. Las respuestas.

Hace aproximadamente un mes, en mi post de febrero para el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC), disponible en este enlace, nos hacíamos varias preguntas sobre la práctica del periodismo científico y particularmente, sobre el tratamiento de la Química en los medios de comunicación.

Si hablamos de comunicación de la ciencia, “comunicación” y “ciencia” son los dos aspectos claves en los que pueden sustentarse los distintos razonamientos o justificaciones de los argumentos que podamos esbozar. El periodismo asumiría la función de la comunicación y la ciencia sería la base del hecho científico que constituya el núcleo de la noticia.

El periodista actúa como mediador de la información entre las fuentes (en este caso, un organismo o institución de investigación o un determinado laboratorio) y la sociedad, receptora de la información. El periodista habla de deporte, de literatura o de política, pero ni es deportista, ni es filólogo, ni es politólogo. Un periodista puede hablar de ciencia, pero en la gran mayoría de los casos no será científico. Por ello, es fundamental que el periodista acuda a los científicos y expertos para asesorarse y constrastar la información; tarea que es en muchos casos especialmente difícil teniendo en cuanta la gran velocidad de trabajo con la que se trabaja en periodismo, donde el tiempo es el factor clave.

Por supuesto, los científicos debemos estar atentos a los requerimientos de los periodistas y tratar de facilitar su trabajo ya que un buen periodismo científico será sinónimo de una sociedad bien informada en temas de ciencia; pudiendo así combatir y erradicar la proliferación y difusión de la pseudociencias, así como potenciar que la ciudadanía pueda llevar a cabo una toma de decisiones responsables e informadas en temas directa o indirectamente relacionados con la Ciencia.

La población sí tiene interés en temas científicos y posiblemente la investigación del cáncer o los últimos descubrimientos en el campo de la astrofísica y la astroquímica sean temas que puedan despertar el interés de una gran parte de la población. Sin embargo, la sociedad rechaza aquello que no entiende, y si la Ciencia se les presenta en un formato ininteligible, la Ciencia será rechaza. Por ello, es fundamental la colaboración entre científicos y periodistas para que la información científica que se presente a los ciudadanos sea clara, sencilla y a la vez, rigurosa. Rigor y claridad no son antónimos y se puede conseguir combinar ambos requisitos, eso sí, se requiere más fuerzo y trabajo. Pero sin duda, merece la pena. No podemos dejar que la Ciencia se presente en los medios de una forma distorsionada y ajena a la propia realidad científica.

Por desgracia, esto último sí suele ocurrir con la Química. Pese a ser una de las ciencias que más ha contribuido al bienestar y al desarrollo de la humanidad, raro es que la palabra “químico” aparezca en un titular sin llevar asociados connotaciones negativas (accidentes en industria, contaminación, productos sintéticos…) Eso es algo que los profesionales de la Química y los profesionales de la comunicación científica hemos de solucionar. La Química ha de mostrarse tal y como es. Una ciencia fundamental e imprescindible para nuestras vidas. En palabras de Bernardo Herradón, químico, divulgador científico e investigador del CSIC, la ciencia de las cosas cotidianas.

Real Sociedad Española de Química (Carlos Miranda).

Y es que sin la Química sería impensable tener alimentos de calidad en nuestras casas, vestirnos cada día, viajar en los distintos medios de transporte, curarnos cuando estamos enfermos o mantener unos hábitos de higiene saludables. Como cualquier actividad humana, la Química está sujeta a los usos que se le quieran dar. Puede emplearse la Química para fabricar una bomba o un medicamento, para fabricar drogas o un nuevo material de características asombrosas que contribuya a mejorar nuestra calidad de vida. Para acabar con el rechazo y miedo a la Química, (para acabar con la quimiofobia )es necesaria una mayor formación científica de todos los ciudadanos, desde la escuela hasta la universidad; y al mismo tiempo, un periodismo científico riguroso y claro que muestre la Química tal y como es, lejos de titulares alarmistas.

Químicos, profesores, divulgadores y periodistas debemos colaborar unos con otros para crear una sociedad en la que la informarción científica disponible al gran público sea de calidad, fácil de entender pero veraz. Un gran reto y a la vez una gran recompensa.

 

Luis Moreno Martínez

Químico y divulgador científico.

Nota: Este post participa en la XXIII Edición del Carnaval de Química que organiza el blog Moles y bits: Educación en Ciencia y Tecnología.

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