Por Beatriz Sánchez Lueje
Lucía Juliá Burchés estudió Periodismo sin saber que esta carrera le ayudaría a combinar sus dos grandes pasiones: contar historias y su interés creciente por la ciencia. Así se hizo profesional del periodismo científico y ambiental. En la actualidad, trabaja en el Instituto Jane Goodall España, donde se encarga de comunicar las actividades de la ONG en España y África.
PREGUNTA: ¿Cuándo te empezaste a interesar por la comunicación científica? ¿De dónde te viene la vocación?
RESPUESTA: Desde siempre me ha atraído la ciencia y he tenido interés por aprender más de medicina, biología, ecología… De hecho, cursé el Bachillerato de Ciencias. Pero mi gran pasión desde pequeña era contar historias. Por eso, decidí estudiar Periodismo en la universidad y, como no quería abandonar mi curiosidad científica, intenté guiar mi camino hacia el periodismo especializado en ciencia. Cuando me di cuenta de que quería dedicarme a la comunicación científica fue al obtener una beca para realizar prácticas de periodismo medioambiental en La Vanguardia.
P: ¿Qué camino has seguido para llegar hasta donde estás hoy?
R: A lo largo de mi carrera he intentado enfocarme en el periodismo sanitario, ambiental, social. En 2019, la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) me ofreció una beca para hacer prácticas de periodismo ambiental en La Vanguardia durante tres meses y las disfruté mucho. Aprendí de grandes periodistas y entendí cómo es trabajar con la información ambiental. Esa primera experiencia me llevó a seguir buscando maneras de dedicarme a ello y entonces empecé como voluntaria de comunicación en el Instituto Jane Goodall España. Para poder comunicar mejor los temas científicos, me di cuenta de que debía especializarme y cursé un máster de comunicación científica. Además de aprender, el máster también me sirvió para estar unos meses en el Museo de Ciencias de Madrid, redactando notas de prensa, hablando con investigadores… Me permitió explorar la comunicación de los centros de investigación, que hasta entonces no me había planteado, y me gustó mucho.
P: ¿Cómo es el trabajo de comunicación científica en una institución? ¿Qué habilidades se necesitan?
R: La labor de comunicación científica en una institución es muy importante, para dar valor al trabajo científico que hacen tantos centros y para acercar la ciencia a la población. Una persona que comunica ciencia debe ser muy rigurosa, pues hay temas muy sensibles, por ejemplo, en el ámbito sanitario. Por eso, un periodista de ciencia tiene que contrastar muy bien la información que va a dar y hacerla entendible para la sociedad. El lenguaje de la ciencia es diferente al lenguaje social y el periodista debe actuar de intermediario y ‘traducir’ lo que la ciencia dice para que la población lo entienda. Esta parte es muy importante, porque si no el mensaje científico no llegará. El periodismo científico también se tiene que valer de fuentes expertas y profesionales. No se pueden usar fuentes que no sean expertas y que puedan llevar a la desinformación y a los bulos, que en el mundo actual cada vez los hay más.

P: ¿Qué posibilidades existen desde una institución para colaborar con otros profesionales de comunicación científica?
R: Los comunicadores de las instituciones científicas y otros profesionales de comunicación científica al final trabajan con el mismo objetivo de hacer llegar el mensaje científico a la sociedad. Por eso, mantener una relación constante, para consultar dudas, aportar expertos como fuentes, etc. es necesario.
P: ¿Cuáles son los principales retos a la hora de comunicar ciencia desde una institución?
R: Personalmente, creo que el principal es conseguir llegar a los medios de comunicación. Los periodistas reciben miles de emails y notas de prensa al día, y los centros de investigación generan información continuamente que tienen que hacer visible y llamativa para los medios. Y no siempre es posible. A veces, te frustras porque hay temas relevantes que no se cubren. Creo que es un reto que siempre ha estado. También es importante que el periodista reciba la información como si fuera el público general, porque no en todas las redacciones hay periodistas especializados.



P: ¿Y las ventajas? ¿Cuál crees que es la mejor herramienta de las instituciones para comunicar la ciencia?
R: Las instituciones cuentan con los investigadores, los profesionales. Estas son las fuentes de mayor calidad. Para el público son referentes y es una gran ventaja porque generan credibilidad.
P: ¿Qué papel crees que deberían desempeñar las instituciones en la comunicación científica en España? ¿Hacia dónde se debería avanzar?
R: Hacia una comunicación más directa con el público. Tradicionalmente las instituciones han enviado sus informaciones a los medios para llegar al público y, aunque es una práctica que debe seguir haciéndose por el alcance de los medios, hoy en día hay nuevas plataformas que permiten llegar directamente al público sin pasar por los medios. A través de redes sociales, eventos y otras actividades, se puede comunicar la ciencia de la institución de forma directa y creo que es muy importante aprovechar esa oportunidad.

