120 minutos de gloria inolvidables / Ciencia en Redes 2015

120 minutos de gloria inolvidables / Ciencia en Redes 2015

Diez Minutos de Fama  en Ciencia en Redes 2015: Ricardo Domínguez, Pilar Perla, Manuela Perez, Ángela Monasor y Pedro Cáceres. Fotos: Patricia Medrano / AECC
Diez Minutos de Fama en Ciencia en Redes 2015: Ricardo Domínguez, Pilar Perla, Manuela Perez, Ángela Monasor y Pedro Cáceres. Fotos: Patricia Medrano / AECC

“La gloria, en verdad, no es otra cosa que un olvido aplazado”, decía Santiago Ramón y Cajal. Afortunadamente, el legado del Nobel permanece en la memoria colectiva y a disposición de cualquiera con acceso a Internet. Es un caso de ciencia en redes, pero en las jornadas celebradas con el mismo nombre* el pasado 28 de mayo en la Casa Encendida pudimos descubrir ejemplos mucho más cercanos. Y en un tiempo record, porque cada uno de los ponentes seleccionados por la organización, a cargo de la Asociación Española de Comunicación Científica, concentró su discurso en sesiones de “10 minutos de gloria”. Aunque Javier Armentia, del Planetario de Pamplona, no pudo participar por problemas de salud (ánimos desde aquí para poder disfrutar en otro momento de la charla sobre “El Quijote, más allá del Sistema Solar”), otros once divulgadores colmaron dos horas de gloria que intentamos resumir en unos pocos minutos de lectura.

El primero en desplegar sus palabras fue Pedro Cáceres, de SEO BirdLife (Sociedad Española de Ornitología), que presentó “La enciclopedia de las aves de España”, una app para smartphones que sustituye a las tradicionales guías de campo que los ornitólogos llevaban al campo. En este caso, la aplicación impulsada por Fundación BBVA se basa en la versión web y CD anterior (www.enciclopediadelasaves.es) y aprovecha las ventajas del multimedia para incluir, además de información, fotografías y mapas, vídeos y sonidos sobre la avifauna española. De momento, ha cosechado  unas 80.000 descargas (en dispositivos Android y Apple) y provocado una duplicación de las páginas vistas en la web de esta ONG y sociedad científica.

Manuela Pérez Berlanga  habló sobre la ciencia que esconde la televisión, a colación del blog que ha creado junto a su compañera del grado en Bioquímica, Irene Sánchez Pascual : “Y sin embargo… ¡la ciencia!”. Lanzaron  esta bitacora, que escriben en sus ratos libres,  para analizar cómo se refleja la realidad de la ciencia en la denominada “caja tonta”. Un nombre que puede resultar apropiado cuando la pseudociencia y la desinformación se apoderan del programa de Mariló Montero o cuando se evidencia la escasa presencia de las mujeres científicas en los dibujos animados, por citar dos ejemplos denunciados en el blog.

La inteligencia colectiva iluminó la sala con la ponencia de Pilar Perla, que desgranó la metodología empleada en un experimento de ciencia ciudadana realizado en colaboración con la Fundación Ibercivis y el Instituto de Biocomputación y Física de los Sistemas Complejos. Los sujetos del estudio eran los divulgadores que acudieron a las II Jornadas de Divulgación Innovadora D+I de Zaragoza y el objetivo era delimitar  qué es comunicación innovadora. Para ello, cada participante (hubo unos ochenta) tenía diez casillas para aportar ideas innovadoras. Después, veían las aportaciones de los demás y podían copiar o inspirarse para mejorar sus propuestas. El resultado: algunas ideas desaparecían, mientras que otras se propagaban. Ejemplos de estas últimas: emocionar, no aburrir, sorprender, evitar fórmulas innecesarias, no mentir, etc. En resumen, copiar puede ser bueno y, sobre todo, juntos somos más sabios e innovadores.

Ángela Monasor contó un proyecto en el que lleva trabajando un año y medio en Reino Unido y que está interesada en importar a España: “I’m a scientis. Get me out of here”. Esta web reúne a científicos, previamente seleccionados, que pueden ser interrogados en chats por los estudiantes e interactuar con ellos. Aquí los alumnos son los que mandan, los que preguntan a los investigadores por cuestiones profesionales y personales (si tienen pareja,  aficiones…) y los que deciden quienes son más interesantes y merecen financiación para los proyectos científicos que representan. Este proyecto, accesible para escuelas remotas o alejadas de las grandes ciudades y centros de investigación, ha tenido muy buena acogida entre los estudiantes y entre los científicos, que han llegado a describir esta iniciativa como el mejor “curso” intensivo de divulgación científica en el que han participado.

Cuando los actores son robots. De eso habló Ricardo Domínguez Jover, de la empresa el Caleidoscopio, que esbozó la tramoya del II Ciclo de Teatro Robótico. El objetivo no es otro que enseñar a programar a estudiantes de Primaria y Secundaria y, para ello, colabora la Universidad Miguel Hernández, el Museo de la Ciencia y el Agua de Murcia, 25 ayuntamientos y alrededor de 60 centros educativos y 150 profesores de la provincia de Alicante. El propósito de fondo es acercar la ciencia a las aulas y fomentar el trabajo en equipo. Algo que parece que han conseguido, porque ha habido 2.500 participantes y 7.500 estudiantes que han disfrutado de esta nueva forma de dramaturgia. En la segunda edición de este evento se han presentado 8 obras de teatro y 40 cortometrajes, en los que humanos y máquinas han compartido reparto.

Ciencia en Redes 2015 Diez Minutos de Fama: Ángeles Gomez, Lucia Cecilia, Ignacio Lopez Goñi, Juan Ortiz, Marta Macho y Ana Ribera.
Ciencia en Redes 2015 Diez Minutos de Fama: Ángeles Gomez, Lucia Cecilia, Ignacio Lopez Goñi, Juan Ortiz, Marta Macho y Ana Ribera. Fotos: Patricia Medrano / AECC

La segunda sesión de minutos de gloria comenzó con “spoilers científicos en la red”, aunque en su presentación, Ángeles Gómez Martínez, apenas destripó el final de las películas que analiza en su web de Feedback Ciencia y que también comenta en Radio5 en las píldoras de “Ciencia y acción”. Lo que sí adelantó es lo útil que puede resultar el cine para divulgar sobre cuestiones científicas entre todo tipo de personas: “Repo! The Genetic Ópera” (Darren Lynn Boussman, 2008), sirve para hablar de células madre;  un clásico como “Saturno 3” (Stanley Donen, 1980), da pie a un buen debate sobre nuevas estrategias de producción de alimentos;  “Estallido” (Wolfang Petersen, 1995), para recordar cómo gestionar una crisis de salud pública; o la reciente “Europa One” (Sebastián Cordero, 2013),  resulta ideal para enfrascarse en la exobiología.

Juan Ortiz, de la Universidad de Santiago, habló sobre el “D3Mobile Metrology World League”, el único campeonato científico escolar del mundo en modelado 3D, que dirige y en cuya última edición ha habido más de un millar de inscritos procedentes de 33 países. Los equipos, compuestos por docentes y estudiantes, aprenden a crear objetos virtuales tridimensionales utilizando software gratuito (Autodesk 123D Catch) a partir de fotografías tomadas con el  móvil, convirtiendo este dispositivo en un instrumento de medición de precisión. En última instancia, los participantes deben desarrollar su creatividad diseñando desde cero un objeto.

Los blogs volvieron a hacer acto de presencia con Lucía Cecilia Mercado, de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO), que habló sobre la profesionalización de este formato con el ejemplo de www.biotekis.es. Esta bitácora lanzada en octubre de 2014 trata diversos temas dentro del sector biotecnológico de la mano de una comunidad de periodistas y comunicadores científicos a los que ASEBIO remunera cada colaboración. Los textos deben demostrar la presencia de la biotecnología en el día a día en el sector alimentario, energético o  sanitario, entre otros, a través de temas como la genética forense, los detergentes que lavan en frío con enzimas o los trangénicos, por ejemplo.

¿Se puede dar clase de biología vía Twitter?  El profesor de la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi, presentó cómo lo hace. Tan solo hace falta una cuenta (@microBIOblog), acceso a internet (donde hay infinidad de recursos, como imágenes, vídeos, textos, etc), elegir un tema y construir una historia, escribir un guión adaptado a los 140 caracteres de cada tuit, elegir una hora (él comienza estas clases los domingos a las diez de la noche), no aburrir (programa un tuit por minuto durante 30 minutos), y convocar a los alumnos a través de las redes sociales. Después, basta con esperar al día D a la hora H y disfrutar e interactuar con la gente que sigue estas clases. Posteriormente, suele resumir todo con Storify para volver a usar estos contenidos en su docencia en la universidad. La clave está en la adaptación, según este profesor de microbiología, que piensa que se trata de un nuevo formato vía Twitter de un curso online masivo de libre acceso. El  hashtag lo delata: #microMOOC.

Visibilizar a las mujeres que han hecho y hacen ciencia. Eso es lo que persigue Marta Macho Stadler con el blog mujeresconciencia.com, impulsado por la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco. Efemérides, crónicas, entrevistas, reseñas de libros y otro tipo de entradas que tratan de ir más allá de Marie Curie y poner cara a otras grandes científicas de la historia: desde algunas de las pioneras, como Rosalind Franklin,  Mary Leakey, Mary Anning o Katharine Blodgett, hasta otras investigadoras más actuales, como Margarita Salas, Maribel Arriortua, Carmen Mijangos, Sijue Wu, etc. Además, Marta Macho señaló cómo se reproducen ciertos estereotipos masculinos en el ámbito de la divulgación científica en las redes sociales, con ciertas rivalidades, lucha de egos, competitividad entre gurús, séquito de aduladores, burlas… opinión que generó cierto debate en la sala.

¿La divulgación es cosa de hombres? Esa es la pregunta que planteó la última ponente, Ana Ribera Molinos, que se define como consumidora de divulgación científica y seguidora de las redes sociales, donde tiene una presencia activa con su blog: www.cosasqmepasan.com. La tesis que defendió en su intervención es que las mujeres son minoría en el ámbito de la divulgación científica. Según los datos que ha recogido, en EEUU las mujeres son el 38 por ciento de las que dan este tipo de noticias, mientras que en España, por ejemplo, entre los 16 canales de “youtubers” con más éxito, solo ha encontrado una mujer. Cada vez hay más mujeres, pero no son suficientes; sobre todo, porque esta desigualdad propicia una falta de perspectiva y de variedad en el pensamiento, en su opinión. Por ello, animó a todos a cuestionarse qué es lo que leen en redes sociales y alentó a las mujeres a ser más activas en cuestiones de ciencia en redes. Puede que en la edición del año que viene se pueda comprobar si se atisban cambios. La gloria, en verdad, se aplaza hasta 2016.

 

* La IV Jornada de Ciencia en Redes, que organizó la AECC, se celebró el 28 de mayo de 2015 en La Casa Encendida en Madrid.

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