Conversaciones en la Tierra

Conversaciones en la Tierra

Hasta esta semana, la última y única vez que había hablado con Pedro Duque volábamos a no sé cuántos metros de altura, él acababa de convertirse en el primer español en volar al espacio y estaba en España contando cómo había ido su primera misión y yo era una joven periodista recién llegada a Madrid. Fue hace 22 años y me había pasado la mañana tratando de conseguir una entrevista con él para el semanario Gaceta Universitaria. No lo conseguí. A veces las agendas de los astronautas son más complicadas que las de los ministros.

El director del periódico decidió pagar un billete y viajé esa misma tarde en Primera de Madrid a Granada con toda la tripulación del Discovery. No sé qué me parece hoy más irreal de aquello: haber estado sentada junto a John Glenn y verle dormir en un avión de hélice o que un periódico pagara billetes en Primera clase con tal de conseguir que su redactora, con contrato laboral y un sueldo digno, volviese a tiempo al cierre con una entrevista. Lo hice. 

Esta semana he vuelto a hablar con Duque, pero ni él es astronauta (en activo) ni yo una joven y prometedora reportera. Tampoco hemos tenido que perseguirle y acorralarle en un avión para que nos escuche. Ya no volamos; nos reunimos con nuestras respectivas tripulaciones (su Gabinete y la Junta Directiva de la Asociación Española de Comunicación Científica) en un edificio oficial.

El objetivo de la misión es lograr avanzar en la consolidación del sistema estatal de comunicación científica en el que múltiples agentes con motivaciones y modelos diferentes trabajan con un objetivo común: popularizar la ciencia.

Atendiendo a esa diversidad del sistema -una diversidad que es la misma que existe en la AECC- , los puntos en los que centramos la reunión del miércoles 17 de marzo en el Ministerio  de Ciencia e Innovación fueron:

  • Promoción del periodismo científico en los medios de comunicación públicos y privados. 

Si hay algo que ha demostrado la pandemia es la necesidad de que los periodistas científicos formen parte de las plantillas estables de los medios de comunicación y que éstos incorporen la ciencia como un contenido transversal a todas sus informaciones. Explicar la realidad es, al fin y al cabo, un objetivo que comparten el periodismo y la ciencia. Sobre esto hemos hablado largo en los debates sobre el periodismo pandémico, que podríamos rebautizar como periodismo de la incertidumbre, compendiados en el libro de notas y conclusiones editado por la Agencia Sinc.

  • Profesionalización de la comunicación de los proyectos de investigación del Plan Estatal de I+D+i 

La investigación financiada con dinero público tiene la obligación de ser comunicada. Hasta ahora, los proyectos del Plan Estatal de I+D+i han pasado de puntillas por ese deber. Claramente escasos de financiación, estos proyectos no han podido dedicar los recursos que serían deseables a la divulgación de su trabajo y sus planes de comunicación han caído en el amateurismo, lo que difícilmente puede permitirles alcanzar el impacto social que exige el nuevo paradigma de la ciencia ciudadana y la Investigación e Innovación Socialmente Responsable (RRI, en sus siglas en inglés). 

  • Financiación de la divulgación y la cultura científica y estabilización de las estructuras públicas de comunicación científica.

Desde que en 2007 España celebrara el Año de la Ciencia, las políticas públicas en favor de la comunicación social de la ciencia han posibilitado un evidente incremento del número de proyectos y actividades de comunicación social de la ciencia y, lo más relevante, la creación de estructuras profesionales dedicadas a ella. Hemos visto nacer empresas especializadas en divulgación y comunicación científica, crecer el número de museos científicos y crear servicios especializados en los Organismos Públicos de Investigación (OPIs) en los que empieza a parecer imposible no contar con una Unidad de Cultura Científica. Sin embargo, la falta de estabilidad y la precarización del mercado ponen en riesgo la supervivencia de este ecosistema de empresas y servicios públicos, aún demasiado frágil.  

  • Financiación de investigación relacionada con la comunicación social de la ciencia

Sin datos ni evidencias que permitan comprender el impacto real de las políticas en favor de la comunicación científica y de las estrategias resulta peligroso, cuando no una osadía, seguir diseñando planes de comunicación científica, eventos o cualquier actividad. La Encuesta de Percepción de la Ciencia de FECYT ha sido una estupenda herramienta para poder pensar antes de actuar, pero no es suficiente. Quizás convendría pararnos y analizar con datos de estos 14 años, pandemia incluida, cómo hemos cambiado y cómo vamos a cambiar. Y ese análisis lo hacen mejor que nadie quienes investigan en comunicación científica, a los “concises” me remito. 

  • Reconocimiento de la divulgación en el CV investigador 

Las hemos visto ante las cámaras casi a diario; hemos leído sus explicaciones en la prensa; escuchado sus palabras en la radio y seguido sus hilos y post en las redes. Son las personas expertas a las que hemos recurrido para encontrar explicaciones en los tiempos de la incertidumbre. Personal investigador que ha salido del laboratorio para dedicar parte de su tiempo a ayudarnos a comprender. Su tiempo personal, porque nadie reconocerá esa labor cuando analice su curriculum vitae. O sí. Los pasos dados por CRUE Universidades Españolas y FECYT creando una herramienta que permita evaluar los méritos de divulgación en convocatorias para investigadores o la inclusión de la divulgación entre los aspectos reconocidos en los sexenios de transferencia han abierto un camino que es necesario recorrer. Estamos en la salida, pero nos queda hacer cumbre.

Así expuestos, estos cinco puntos podrían parecer sólo una declaración de buenas intenciones, pero de la reunión del miércoles ya salieron ideas concretas sobre las que trabajar en los próximos meses. No somos ilusos, aunque soñemos con alcanzar la Luna. Somos conscientes de que un solo Ministerio no puede encontrar soluciones definitivas a los retos que tenemos por delante, pero que quien lo dirige haya puesto los pies en la Tierra, nos haya escuchado y puesto a trabajar a su equipo en acciones que contribuyan a avanzar en cada uno de esos puntos es un logro. 

La de aquel vuelo a Granada tampoco fue mi mejor entrevista y, sin embargo, aquí estamos.

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