Divulgando gracias a una niña, una película y un gorila

Divulgando gracias a una niña, una película y un gorila

Si me viese en la tesitura de decir cuáles son mis actividades favoritas entre ellas tendría que incluir el cine, no sólo la película en sí misma, sino el ritual de asistir a una sala. Antes iba con bastante frecuencia los fines de semana, sabía que iba a ver una película, pero muchas veces no sabía cual porque debíamos alcanzar un consenso todos los amigos. Ahora las visitas son más escasas, pero las cintas elegidas también con más criterio. El otro día, de repente, me encontré con tres invitaciones para el cine, una sillita de niño y su ocupante. La película era Copito de Nieve, la silla era roja y su ocupante mi sobrina de cuatro años que iba a asistir por primera vez al cine.

No sabía nada de la película cuando mi hermana me dio las invitaciones, sólo que la pequeña iba a vivir una experiencia muy especial, aunque tuve mucha suerte de que la película tuviese bastante enjundia divulgativo-científica (sí, estoy fatal de lo mío por haber dicho esta última frase). En realidad casi todas las películas la tienen. Como bien sabemos, la ciencia está presente en todas las facetas de nuestra vida, y por poco que uno se fije, se puede sacar alguna observación que comentar y de la que poder aprender. En el caso de este trabajo, además, está disponible en su página web una guía didáctica bastante completa.

 

Así fue la adaptación de Copito en Barcelona antes de ir a vivir al Zoo de Barcelona. Eran los sesenta.

La película mezcla animación 3D con actores reales y nos traslada a la Barcelona de los años sesenta, momento en el cual Copito de Nieve llega a Barcelona y pasa unos días en casa del veterinario del zoológico, donde se hace amigo de su hija, Paula, antes de acabar en el zoológico donde tiene que pasar el trago de adaptarse a un grupo de gorilas que, aunque son de su misma especie lo ven como si fuese un extraño o una aberración. El pequeño Copito se enfrenta a la situación escapando del zoo para visitar a una bruja que pueda solucionar sus problemas, lo cual nos da la oportunidad para hacer un recorrido por la ciudad de entonces, lo cual disfruté muchísimo.

En qué consiste ser albino, porqué un animal salvaje acaba en un zoológico o porqué no lo acepta el gorila dominante del grupo son algunas de las cuestiones que yo, en mi afán adoctrinador intenté debatir con mi sobrina, a quien le sorprendía que en vez de llevarlo directamente al zoológico estuviese viviendo con una familia de humanos. 

La niña se portó genial y disfrutó mucho con Copito, el panda rojo y con el hecho de que la protagonista se llamase como ella, aunque quizá haya tenido alguna pesadilla con Ron, el gorila macho adulto que se las hacía pasar canutas a Copito.

La película, con críticas desiguales, tuvo un periplo más que discreto por las salas españolas desde que se estrenó el pasado 23 de diciembre. Da lo mismo, lo importante es que los pequeños disfruten, tanto durante la película como después en la tertulia post-visionado con la familia. Cuando mi sobrina sea más mayor ya hablaremos de la caza furtiva, del riesgo de extinción de los gorilas y de la conveniencia o no de mantener animales en cautividad. De momento ya le voy diciendo yo la palabra proteína para que le vaya sonando cuando le explique las bases moleculares del albinismo.

Comparte este post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

DESCUBRE MÁS

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad