Autor: Gema Revuelta
Las personas que recibimos hoy los premios Prismas somos una muestra bastante representativa de la comunicación científica como profesión. Somos la “n” de una comunidad de comunicadores y comunicadoras que ha ido creciendo durante años en España, especialmente en las últimas tres décadas. Una comunidad cuya N se cuenta al menos por centenares y es muy probable que hayamos superado los 1000 sin darnos cuenta. Os invito a que os detengáis un momento a estudiarnos como grupo muestral para así reflexionar como profesión.
Diversidad
Lo primero que veréis es que constituimos un grupo muy diverso. Esta es, seguramente, nuestra principal característica. La comunicación científica es una profesión con una enorme diversidad.
Resulta muy curioso que llegamos aquí desde todo tipo de disciplinas: periodismo, comunicación audiovisual, biología, medicina, física, geología, ciencias ambientales… En fin, todas las disciplinas. Es cierto que cada vez somos más los que hemos realizado un máster en comunicación científica con la intención de llegar más preparados a la profesión e incorporarnos más rápidamente, pero la primera formación antes de este máster sigue siendo muy variable.
También tenemos perfiles profesionales muy distintos: periodismo, comunicación audiovisual, divulgación en plataformas digitales o en libros o en museos… Utilizamos todos los lenguajes, canales y formatos de la comunicación. Hay quien se autodenomina “diBulgadora”, con “b” de dibujo, o quienes, como yo, nos dedicamos a la formación y la investigación sobre este sector.
Somos una comunidad integrada por una mezcla de gente joven y personas con algunas canas. Y, en cuanto a la variable género, ya quedó atrás el tiempo en que la ciencia la comunicaban mayoritariamente hombres. Esto no quiere decir que no haya aún muchas cosas por conseguir. Por seguir con la cuestión de género, las mujeres en nuestra profesión aún tienen menos visibilidad (que no responsabilidad) y, en conjunto, perciben menos remuneración que los hombres.
Pasión e indignación
Paradójicamente, tras la diversidad que nos caracteriza, hay algo que nos une estrechamente: nuestras motivaciones por la comunicación científica.
Dirigir el máster de la UPF-BSM y llevar casi 30 años formando a futuros profesionales me ha permitido conocer a cientos de estudiantes. A todos ellos en algún momento les pregunto por sus motivaciones. También he formulado esta pregunta a muchos profesionales en activo con perfiles más consolidados y senior, dado que una de mis líneas de investigación se centra precisamente en el estudio de la profesión. Después de estas entrevistas, más o menos formales, he observado que hay dos motivos principales que nos llevan a dedicarnos a esta profesión: la pasión y la indignación.
- La pasión es la que nos hace disfrutar de nuestra profesión
Disfrutamos informando y explicando avances complejos, pero también conceptos muy básicos sobre ciencia, sobre salud o sobre cuestiones ambientales. Sentimos pasión por ello, sencilla y llanamente, porque nos gusta ayudar a otras personas a estar al día y a comprender asuntos que son de importancia para su desarrollo individual y como sociedad. Por eso, nos llena de satisfacción cuando nos dicen que han disfrutado, o aprendido, o reflexionado… o que se sienten mejor informadas gracias a nuestro trabajo. Y somos incluso más felices cuando conseguimos que la ciudadanía no solo escuche a los expertos, a los científicos y científicas, sino que también sea escuchada por estos.
- La indignación es la que nos impide bajar la guardia
Nos indigna que pasen años y años y que las políticas públicas sigan sin tomarse en serio las evidencias científicas a la hora de reordenar el suelo y planificar la mejor respuesta para los cambios que vienen. Nos indigna que aún se prescriban antibióticos sin una indicación clara, a pesar del grave problema de las resistencias bacterianas. Nos indigna que un declarado antivacunas vaya a tomar las decisiones en salud pública del país más poderoso del mundo. Nos indigna que se use la tecnología para la destrucción y la desinformación. Y la lista podría seguir.
Está claro que la comunicación y la divulgación científicas son hoy más necesarias que nunca. Este premio y vuestro apoyo ayudan a que nuestra profesión crezca. La pasión y la indignación ya la ponemos nosotros.
Resumen del discurso de Gema Revuelta en la entrega de los Premios Prismas en su edición 2024, en nombre de todas las personas premiadas junto con el discurso de Vladimir de Semir



Un comentario
Un gran discurso, Gema. Nos representas a la mayoría. Felicidades!