EL PRIMER TRATADO DE HIDRÁULICA CONOCIDO LO ESCRIBIO UN ESPAÑOL

EL PRIMER TRATADO DE HIDRÁULICA CONOCIDO LO ESCRIBIO UN ESPAÑOL

Bajo el título de “Los veinte y un Libros de los Ingenios y Maquinas de Juanelo, los cuales le mando escribir y Demostrar el Chatólico Rei D. Felipe Segundo Rey de las Hespañas y nuevo Mundo” se esconde lo que puede considerarse el primer tratado de hidráulica conocido. Desde su descubrimiento se le atribuyó a Juanelo Turriano, sólo estudios realizados a finales del siglo XX han dado con el verdadero autor del libro, Pedro Juan de Lastanosa.

El error proviene de varios lugares, para empezar el nombre, ya que en aquella época a todos los “artilugios mecánicos/hidráulicos” se les llamaba “Máquina de Juanelo” aunque él no fuera el autor. Después el libro no se publica aunque se usa profusamente por los técnicos reales como se deduce de las soluciones que van dando a lo largo de los años a los problemas que se plantean. Entre 1643 y 1648 Juan Gómez de Mora, copia y recopila el escrito poniéndole las portadas que actualmente tiene. Posteriormente se dividió en cinco tomos y así se conserva en la Biblioteca Nacional hasta nuestros días.

El estudio del lenguaje usado en el escrito llevó a sospechar que el autor no era Juanelo (italiano) sino un aragonés, y así, tras una larguísima investigación realizada por Nicolás García Tapia principalmente se llegó a conocer la verdadera autoría de la obra: Pedro Juan de Lastanosa.

 ¿Quién fue este hombre?. Nace en Monzón (Huesca) en 1527 y muere repentinamente (dejando incompleta su obra y no haciendo testamento) en Madrid en 1576. Fue viajero incansable y aprendiz de Jerónimo Girava (ingeniero y cosmógrafo de Carlos I de España), persona de quién hablaremos en otra ocasión porque también lo merece, como de otro personaje clave en la vida de Lastanosa, Benito Arias Montano.

Lastanosa se forma a lo largo de sus viajes, llegando a ayudar a traducir a su maestro los dos primeros libros de la Geometría Práctica de Oroncio Fineo. Está en Flandes, Nápoles, Lombardía… tomando contacto con la tecnología de la zona (Brunelleschi, Alberti, Leonardo, Miguel Ángel…) y trabajando ya como ingeniero. Así llegamos a 1563, cuando Felipe II lo nombra “maquinario y maestro mayor de fortificaciones”. Lastanosa entra a formar parte del grupo erasmista de Benito Arias Montano (de hecho le cobra el sueldo mientras Arias Montano está en Amberes con la publicación de la Bíblia), lo cual le llevaría a buen seguro a tener roces con el grupo de Juan de Herrera que eran partidarios de las ideas herméticas de Ramón Llull (¿se escondió el libro para un uso particular y no se difundió por estas rencillas?). Lastanosa empieza la tarea de formar la Biblioteca del Escorial, que continuaría a su muerte Arias Montano que es el que reza como primer Bibliotecario, ya que era un gran amante de los libros. A su muerte poseía 559 ejemplares, pero curiosamente ni crucifijos, ni libros religiosos, de hermetismo, astrología o alquimia, algo típico entre los erasmistas y los miembros de la sociedad secreta multiconfesional llamada Familia de la Caridad que Arias Montano trajo de los Países Bajos a España.

Lastanosa participa en todos los grandes proyectos de la época, Canal Imperial de Aragón, el levantamiento del primer mapa general de España que siempre se le atribuyó a Esquivel (del grupo de Herrera) cuando en realidad lo hicieron de forma conjunta (Herrera se encargó de que así constara por su enemistad con Lastanosa). También participa en el debate de la posición exacta de la línea marcada en el tratado de Tordesillas, inventó y patentó un molino de pesas. En definitiva, como “maquinario y maestro mayor de fortificaciones”, también tenía que revisar los libros científicos antes de su publicación, lo cual implica que tenía amplios conocimientos en los que confiaba Felipe II. Como un blog sólo sirve para dar una pincelada, os animo a que investiguéis sobre este personaje en los libros sobre él publicados porque, como ocurre con tantos personajes olvidados del pasado, su figura es apasionante.

Rafael E. Romero (www.rafaromerogarcia.blogspot.com)

 

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