Unicornios en la CRUE

Unicornios en la CRUE

Unicornios en la CRUE

Autor: Elena Lázaro Real

La última vez que nos vimos media España estaba nevada. En el reencuentro de esta semana salí de casa con sandalias. No me extraña. La vida en noviembre de 2022 no se parece en nada a la de noviembre de 2019.  En tres años hemos cambiado tanto que corríamos el riesgo de no reconocernos.

Con la Ley de la Ciencia recién reformada y la sucesión de declaraciones institucionales que hablan de un definitivo compromiso social de la ciencia, las personas que integramos las redes y grupos de trabajo de la Sectorial de Investigación de Crue Universidades Españolas aterrizamos el miércoles en Valencia dispuestas a ratificar que la vida postpandémica es realmente prometedora. Unicornios y arcoíris en forma de contratos indefinidos, nuevas convocatorias de estabilización y criterios de valorización del impacto social y no sólo económico (que te den, neoliberalismo) de la investigación dibujaban el escenario en el que debían desarrollarse los debates de las XXVIII Jornadas de Investigación de Crue Universidades Españolas. Todo un derroche de ilusión azucarada para combatir el amargor de haber mantenido vivas las redes a pesar de la sobrecarga de trabajo que han supuesto estos años.

El primer día se celebraron las sesiones paralelas de cada red. En Divulga, grupo de trabajo Crue para el desarrollo de la Divulgación y Cultura Científica, renovamos nuestra coordinación. Delfina Roca, coordinadora de la UCC de la Universidad de Murcia, tomó el relevo de Alberto Nájera, director de la UCC en Castilla La Mancha. Nos marcamos nuevos objetivos y constituimos cinco nuevos subgrupos para seguir avanzando en la profesionalización de la comunicación científica en las Universidades españolas. Concretamente, en Red Divulga trabajarán hasta 2024 cinco equipos dedicados a:

  1. Promover la estabilización laboral del personal técnico de las UCC
  2. Avanzar en la valorización de los méritos de divulgación en el CV investigador
  3. Promover la investigación en comunicación científica y su difusión
  4. Elaborar y difundir el catálogo de actividades desarrolladas por las UCCs
  5. Profundizar en la tarea informativa que desarrollan los periodistas científicos de las UCCs

Precisamente sobre este último punto se centró la mesa redonda que Divulga “coló” en el programa plenario de las Jornadas. Un debate en torno al papel de la comunicación científica institucional en la batalla contra la desinformación en el que participaron Carolina Moreno, catedrática de la UV y directora del grupo Science Flows, Joselu Zafra, redactor de Maldita.es, y Rubén Permuy, coordinador de la UCC de la Universitat Oberta de Catalunya. Una conversación en la que nos dejamos llevar por el optimismo de ver la botella medio llena y nos impusimos las tareas de:

  1. Avanzar en la monitorización de las narrativas desinformadoras que se generan desde o alrededor de la investigación generada en las Universidades
  2. Seguir investigando el fenómeno de la desinformación para ofrecer herramientas para enfrentarla a quienes ejercen la comunicación científica profesional desde los medios y desde las instituciones

Lo dicho. Puro optimismo postpandémico. Pero ¿cómo evitarlo si nos habíamos pasado la mañana escuchando hablar de la revolución (vale, lo llamaron evolución, pero esto es Crue no una asamblea activista) de los sistemas de evaluación de la investigación y de los modelos de Transferencia del Conocimiento, por fin alineados con las necesidades de la ciudadanía y no sólo de las empresas (que te vuelvan a dar, neoliberalismo)?

Declaraciones como las de Leiden http://www.leidenmanifesto.org/ y DORA https://sfdora.org/ o acuerdos como el promovido por COARA https://coara.eu/ resonaron tanto en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la UV que por un momento creí que el busto en bronce de Santiago Ramón y Cajal saldría rodando y caería de su pedestal. Por fin una Universidad que se arrastra por el barro de la realidad. Una Universidad social.

Re-evolución, unicornios y arcoíris nos llevaron hasta el viernes, que por definición es el día de la semana más propicio para ellos y hasta para la purpurina.

Pero este viernes yo ya no llevaba sandalias, sino katiuskas. Diluviaba en Valencia y, de pronto, la vida de 2022 se pareció a la de 2019.

La Agencia Estatal de Investigación presentó ante el plenario lo que se nos viene: las ¿nuevas? convocatorias y certificaciones en las que la comunicación científica aparece como una competencia deseable (sic) no necesaria; en las que los planes de comunicación de los proyectos de investigación y la comunicación social de la ciencia no merecen si quiera una línea en la profusa presentación realizada por el Gobierno ante medio millar de gestores de la investigación universitaria (el 80% de la investigación española), en la que se nos sugiere que esperemos a leer la letra pequeña para comprobar que sí, que algo contará esto contar la ciencia.

Contar, contar, como lo cuento. Allí mismo nos caímos del unicornio para darnos cuenta de cuántos arcoíris nos quedan por atravesar hasta llegar a Oz. Lo bueno es que llevamos años en el camino de baldosas amarillas.

Unicornios en la CRUE - Crónica de las XXVIII Jornadas de Investigación de Crue Universidades Españolas.
Alberto Najera (a la izqda.) durante su intervención en el plenario de Crue I+D+i

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