Cuanto más sabemos menos conocemos

Cuanto más sabemos menos conocemos

Es un hecho que cuando logramos averiguar el por qué de algo nos surgen una decena de preguntas después que nos gustaría responder pero no podemos. Y cada una de ellas, una vez respondida genera otra decena más. Nuestro impulso es indagar y buscar respuestas.

La tecnología nos ayuda en esta tarea e inventos tan “viejos” como el GPS (que tal vez se renueve a medio plazo en el Galileo) no deja de aportarnos información asociada a los hábitos animales a los que seguimos casi obscenamente en todas sus actividades diarias.

Este es el caso de un oso polar, que ha sido rastreado por primera vez durante dos meses. De este viaje seguro que se han sacado multitud de conclusiones y se han aprendido montones de cosas. A la vez habrán surgido múltiples preguntas.

Lo malo de lo que hemos podido aprender de este oso polar, es que el resumen para los medios (y espero que no para los científicos), son unas conclusiones precipitadas y parciales de poco más de una semana de todo el período de seguimiento.

Se ha dado el caso de que el oso ha recorrido a nado más de 600 km en nueve días. Los catastrofistas han aprovechado para lamentar la situación del pobre oso que se ha visto obligado a nadar más de la cuenta por culpa del deshielo por el cambio climático para localizar focas de las que alimentarse.

Y esas son conclusiones precipitadas y arbitrarias teniendo en cuenta que es la primera vez que se sigue a un oso polar de esta forma y no tenemos ningún otro dato con el que compararlo. Es posible que sí y es posible que no. No tenemos respuesta a las siguientes preguntas (por ejemplo):

  • ¿cómo sabemos que este comportamiento es excepcional y no habitual?
  • ¿la zona donde se ha seguido al oso ha sido afectada este año por alguna disminución sensible de la extensión de hielo?
  • ¿ha habido algún motivo que desconozcamos para que no hubiera focas más cerca del oso?
  • ¿el resto de los dos meses de seguimiento indica algo que lo relacione con falta de comida o comportamientos no habituales?

Y así podemos seguir un buen rato. El rigor científico no se puede quedar sólo en los procedimientos de los estudios, también debe ser tenido en cuena en las conclusiones y en la comunicación de los mismos.

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